Con una excelente y merecida victoria sobre Brasil, Argentina clasificó a los Juegos Olímpicos París 2024 y cumplió así el objetivo con el que fue al preolímpico. Luciano Gondou a los 77 minutos de partido convirtió de cabeza el único gol del partido, luego del pase en forma de centro del Colo Barco.
Con esta victoria Argentina llegó a los 5 puntos y consiguió la clasificación, pero no pudo ser campeón porque en el segundo turno Paraguay le ganó a Venezuela y además de quedarse con la otra plaza a los JJOO, se quedó con el título.
En líneas generales, y a lo largo de todo el torneo, los de Mascherano fueron superiores siempre a sus rivales, excepto algunos pasajes de los dos partidos con Paraguay o algunos pequeños momentos del partido con Brasil.
Lo cierto es que se logró una excelente clasificación de forma invicta (3 victorias y 4 empates), siendo el equipo más goleador (17 goles a favor y 9 en contra) y dejando afuera nada más y nada menos que en el mano a mano final a Brasil.
Falta mejorar mucho, claro, porque además de convertir muchos goles, Argentina falló muchas chances que lo podrían haber dejado más tranquilo, tanto en fase de grupos como en el cuadrangular final.
Otro aspecto a trabajar es la defensa, porque no solo recibió muchos goles para un equipo que va a ir en busca de la medalla de oro, sino le crearon muchas chances muy claras de peligro, donde el arquero Brey por momentos salvó al equipo y en otros lo hundió, recibiendo goles por culpa suya.
El mediocampo es el sector del campo de juego donde hay más variantes y se adapta de acuerdo al partido o lo que pide el trámite del mismo. Lo único a corregir en este sector de la cancha es la pérdida de pelotas en pases fáciles, que generan momentos de confusión y permiten que el rival crezca en el campo.
A las claras está que Mascherano necesita de tiempo para trabajar y armar un equipo competitivo como éste que jugó en Venezuela, y aunque ahora se venga la parte más linda que es ir a París, le queda la parte más difícil: armar el plantel para los JJOO, ya que ahora los clubes están obligados a ceder a Garnacho, Soulé, Nico Paz, Di María o Messi, por citar algunos de los que no estuvieron en el preolímpico.